
Dedo, como también se le llamaba familiarmente a Modigliani , no tuvo en su corta vida un techo estable .Tuvo una vida marcada por la pobreza y el alcoholismo, pero nunca dejó de ser un dandi a su manera, y muy presumido (aparte de apuesto), la miseria de Amedeo se compaginó siempre con una desalineada elegancia: chaquetas de terciopelo (con rozaduras y lamparones), fulares rojos estilo Garibaldi y sombreros de ala ancha. A pesar de esto ha sido muy gastador y a menudo ha sido subvencionado por generosos mecenas.


